10 sep. 2008

¡Saludamos a los profes! A Sarmiento no...

Antes que nada aclarar que desde este espacio no pretendemos imponerle una opinión ya fabricada y establecida a nadie, sería más fácil, pero no es lo que buscamos. Todo lo contrario, queremos que cada uno pueda reflexionar, dudar, y principalmente criticar, que siempre es necesario para construir una visión más acertada de la realidad.

Es que justamente a lo que se ha dedicado la escuela como institución desde hace siglos (tal como lo planeó Sarmiento) es no a pensar, sino a decirnos y programarnos para que pensemos como ellos.

El hecho es que hoy estamos acá supuestamente para homenajear a uno de los tantos próceres que nos vendieron los gobernantes del siglo pasado, y en el cuál siguen invirtiendo los actuales. Invierten en medidas superficiales como obligarnos a cantar el himno, ese que por suerte pocos recordamos, o que ni intentamos recordar. Pero también, lo más preocupante de todo, es que invierten en ideologías oxidadas y condenadas por la historia argentina para seguir la línea política que siempre se sostuvo desde arriba, y se combatió desde abajo, la combatimos desde abajo.

Y nos lo venden con muy buena publicidad. Siempre mostrando la misma cara de la moneda, porque no les conviene que se vean las dos.

Quedemosno con el Sarmiento fundador de escuelas, auspiciante de la cultura, el que le enseñó a leer y escribir a todo el país (país de la aristocracia porque si se le acercaba un pobre, no dudaba en clavarle el lápiz en el cuello). Ese es más glorioso y honrado sin par.

No les conviene decir que Sarmiento era más racista que Hitler a la hora de referirse a los gauchos y comunidades aborígenes del país. Es decir, a todo aquel que no compartiera su cultura, a no tragarse el discurso de que como él era de la alta sociedad que trataba de imitar a Europa, era mejor que el resto o era una cultura superior. Era simplemente diferente, pero el precio que él le puso a esa diferencia era la muerte, y la cobraba “sin economizar sangre de gaucho”.

Si nos referimos a las ideologías como las mismas, es porque no nos resulta una coincidencia, por un lado, el hecho de masacrar indios y facilitarle las riquezas nacionales a las compañias extranjeras; con la decisión de recortarle becas (la plata de todos) a los pibes que más lo necesitan a costas de aumentar millonariamente el presupuesto para la educación privada.

Son modelos de país, son el mismo modelo de país, un país para pocos, el que se perpetúa a través de los siglos, el que nos lo imponen o el que creemos haber elegido, que no da igual.
La diferencia es que si creemos haberlo elegido, y no estamos de acuerdo, y nos golpea la injusticia, la mentira, y la ignorancia (el peor enemigo de todos) es ahí cuando tenemos que demostrar lo que somos, lo que valemos, y lo que elegimos.

Porque así es como se construye la democracia, pensando, porque si no pensamos no existe tal democracia, es una etiqueta, una etiqueta linda, pero no más que eso. Así que aprovechemos el presente que tenemos para hacernos escuchar y respetar, un presente que es muy distinto al de 100 años atrás y al de tan sólo treinta años atrás. Sabemos como era antes y a costa de qué y de cuántos se consiguieron las libertades que tenemos ahora.

Hoy estamos acá juzgando a Sarmiento en un acto en una escuela pública, lo que representa un lujo y una victoria.

Y por todo esto pelear cara a cara, marcha a marcha, toma a toma, o como sea, con quién corresponda, sea un dinosaurio o un ministro.

Luchar por lo nuestro como estudiantes, como gauchos, como indios, como pueblo y como historia.

2 comentarios:

Pablo dijo...

Un triángulo de cuatro lados es una contradicción en sus términos de enunciación, o como lo preferiría un profesor de matemáticas, un conjunto vacío. Estudiantes aviesos sostienen que también lo es un profesor que no da “tarea para el hogar”. Deseoso de no contradecirlos, acá va la tarea del día:
Clarín del domingo, página 32, artículo de Felipe Pigna sobre la Noche de los Lápices, “muchos colegios del país tienen hoy placas conmemorativas de sus alumnos desaparecidos”.
Es una buena ocasión para mandar una carta de lectores, comentar que la EEM Nº 7 no sólo tiene una baldosa-homenaje en su vereda, sino que también lleva, orgullosa, el nombre de María Claudia Falcone. Reseñar brevemente la lucha por la imposición del nombre y la actual, el edificio, las becas… Pigna cita también que “la mayoría de ellos provenían de hogares de clase media, no tenían problemas en pagar el boleto de colectivo pero sabían que había muchos de sus compañeros que sí…había que conseguir el boleto estudiantil para todos”. Me parece que no hace falta que les diga qué se puede relacionar con esto.
Bien. La tarea está explicada, buscar el consejo de un profesor de periodismo no vendría mal, ser rápidos tampoco, la noticia es mañana y a lo sumo el miércoles.
¡A trabajar! ¿Nota? No, nota no hay, sólo concepto.

Anónimo dijo...

Felicitaciones por la lucha, por el nombre del colegio. ...por los avances logrados eb estos años.
Soy egresada de esa escuela cuando solo era EMEM N7 y segunda generación de egresados. ...
Aprovecho a saludar a los profesores entrañables que además de enseñarnos sobre materias específicas nos enseñaron sobre la vida....